19/06/2024
Sociedad

El calor «infernal» que azota sin piedad al hemisferio norte puede llegar a la Argentina durante 2024

Europa, Asia y América del Norte siguen sufriendo una ola de calor extremo, acompañada a veces de violentos incendios, como en Grecia, donde cientos de bomberos libran «una enorme batalla» contra las llamas. 
 
Desde California hasta China, donde las temperaturas llegaron a los 52°C, los gobiernos llaman a la población a tomar medidas para protegerse del calor, hidratándose correctamente y cuidándose del sol. 
 
Un panorama «infernal» que, según estiman los meteorólogos, podría replicarse el próximo verano -o tal vez antes- en la Argentina y otros países de América del Sur.


Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los países ubicados en la parte sur de América del Sur son especialmente vulnerables a olas de calor, episodios de tres días con temperaturas especialmente altas producto del calentamiento global. 
 
Y los expertos de la organización meteorológica de la ONU ya anticiparon esta semana que los episodios de temperaturas extremas serán cada vez más frecuentes en todo el mundo.


«Las olas de calor son un fenómeno complejo por la serie de impactos que tienen en la vida de las personas. En el caso de Latinoamérica, son especialmente relevantes en los países que presentan climas templados o mediterráneos, como Chile central, la zona del Chaco, en Argentina, y algunas zonas de Centroamérica con menor vegetación», adelantó Lisandro Roco, uno de los expertos que participó en la investigación del IPCC.

La académica en salud pública y cambio climático Yasna Palmeiro-Silva, del University College London, dijo al portal Deutsche Welle que, aunque las olas de calor se concentran en Chile y Argentina,  «Centroamérica es un caso muy particular, porque ahí también impactan mucho las lluvias, y si juntamos esas dos variables, los nichos ecológicos tienden a cambiar más y mucho más rápido, lo que se suma a vulnerabilidades sociales que hacen que, ante un evento como este, sus efectos sean mayores”.

La experta detalló que «si consideramos las proyecciones climáticas que van en línea con la cantidad de CO2 que emitimos se espera que las olas de calor sean más frecuentes, más intensas y más prolongadas. Estas proyecciones son para todo el mundo, pero obviamente hay diferencias regionales, porque las geografías cambian y eso hace que estos episodios sean más o menos intensos”

Esta semana, Organización Meteorológica Mundial (OMM), de la ONU, advirtió que el mundo debe prepararse para olas de calor más intensas: «Este tipo de situaciones continuará creciendo en intensidad, y el mundo necesita prepararse para olas de calor más intensas», señaló John Nairn, experto en calor extremo de la OMM.

«El fenómeno El Niño, recientemente declarado, no hará más que amplificar la incidencia y la intensidad de las olas de calor extremo», indicó. 
 
«Uno de los fenómenos notables que hemos observado es que el número de olas de calor simultáneas en el hemisferio norte se ha multiplicado por seis de los años 1980. Esta tendencia no muestra ninguna señal de disminuir», indicó el experto de la OMM.


Récords en todo el mundo

El martes se batieron récords de temperatura en todo el mundo y Pekín batió un récord de 23 años con 27 días consecutivos de temperaturas superiores a 35 grados centígrados, según la Administración Meteorológica de China.

La temperatura registrada por la estación meteorológica de referencia de Pekín, en sus suburbios del sur, subió aún más el miércoles por la tarde, hasta los 36,3 ºC. Además, el calor abrasador también elevó los niveles de contaminación atmosférica.

El gobierno de Pekín instó a los ancianos a permanecer en sus casas y a los niños a acortar el tiempo de juego al aire libre para reducir la exposición al calor y a la contaminación por ozono troposférico, uno de los principales componentes de la nube tóxica que envuelve la ciudad.

Japón, por su parte, emitió alertas de calor en 32 de sus 47 prefecturas, con temperaturas que se avecinan al récord alcanzado en 2018 de 41,1 °C.

En Estados Unidos, los servicios meteorológicos observan una ola de calor «agobiante» en el sur del país y predicen varias temperaturas récord. Phoenix, la capital de Arizona, batió un récord similar que se mantenía desde hacía 49 años, con su 19º día consecutivo de temperaturas de 43,3º C o superiores, indicaron las autoridades meteorológicas.

En Italia, 20 ciudades están en alerta roja. Entre ellas, Roma, donde el mercurio alcanzó los 40°C, justo por debajo del récord local de 40,5°C establecido en agosto de 2007.

En España, las temperaturas alcanzaron 45,3 ºC en Figueras, en la región de Cataluña (noreste), y 43,7 ºC en las Islas Baleares, según la agencia meteorológica Aemet, que declaró una alerta de «riesgo extremo» por el calor. Además, la temperatura del agua en las costas alcanzó un máximo histórico para esta época: una media de 24,6 °C a mediados de julio, unos 2,2 grados más de lo normal para la temporada.

Una cifra que supera «ampliamente los registros de los dos años previamente más cálidos», 2015 (24 °C) y 2022 (23,7 °C) y que no tiene «precedentes a mediados de julio en toda la serie histórica» que se inició en 1940, indicó la Aemet.

Esta situación está lejos de terminar, según un portavoz de la Aemet, Rubén del Campo: «Todavía hay recorrido para que el mar se siga calentando más», tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico, dijo. Y precisó que se registraron temperaturas por encima de 28 ºC en el extremo sureste de la península en el Mediterráneo.
calor

Julio de 2023 a punto de ser el mes más cálido jamás registrado en el mundo

El mundo se dirige al mes de julio más cálido registrado hasta la fecha, aseguró el director del observatorio del clima europeo Copernicus, Carlo Buontempo. «Los primeros quince días de julio fueron los más cálidos hasta la fecha. Julio apunta a que será el más cálido» que se conoce, declaró el director del servicio de monitoreo climático.

El mundo se calentó un promedio de casi 1,2 °C desde mediados del siglo XIX, lo que desencadenó un clima extremo que incluye olas de calor más intensas, sequías más severas en algunas áreas y tormentas más feroces por el aumento del nivel del mar.

El mes de junio ya fue el más caluroso de la historia, según los datos del observador climático europeo, cuyos registros se remontan a 1940. «El cambio climático está sobrecalentando todo el sistema climático. Y este año en particular, además de esta tendencia, tenemos dos fenómenos que probablemente también están contribuyendo», dijo el experto.

Por un lado, el fenómeno de El Niño, un patrón natural que provoca un aumento del calor en todo el mundo, así como sequías en algunas partes y fuertes lluvias en otras, que ya empezó. Por otro, unas temperaturas oceánicas inusualmente altas vinculadas a vientos más débiles de lo normal.

«El Niño es un fenómeno climático natural que afecta especialmente a Latinoamérica, y aunque la evidencia científica no ha determinado si hay una estrecha relación entre el fenómeno de El Niño y el cambio climático, lo que vemos es que hay una interaccione entre el aumento de las temperaturas atmosféricas globales, marinas y El Niño», explicó Yasna Palmeiro-Silva.

La experta, una de las investigadoras que participó en el último informe de Lancet Countdown sobre América del Sur y cambio climático, asegura que países como Perú, Ecuador, Colombia y Chile se verán afectados por el aumento de temperatura en los próximos meses. «Y si ya tenemos olas de calor aumentado se esperaría que las temperaturas sean extremas en el hemisferio sur a partir de septiembre, algo que se podría prolongarse por hasta cuatro años».

Pero además de marchitar los cultivos, derretir los glaciares y aumentar el riesgo de incendios forestales, las temperaturas más altas de lo normal también causan problemas de salud que van desde insolación y deshidratación hasta estrés cardiovascular.

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que «el calor extremo está afectando duramente a las personas menos capaces de asumir sus consecuencias, como los ancianos, los bebés y los niños, así como a los pobres y las personas sin hogar». «También aumenta la presión sobre los sistemas de salud», advirtió. «La exposición al calor excesivo tiene un amplio impacto en la salud, a menudo amplificando condiciones preexistentes y resultando en muerte prematura y discapacidad».

Los expertos recomiendan prepararse para los múltiples y devastadores efectos de las olas de calor extremos que atravesará el planeta en los próximos años. «Brasil, Argentina y Chile son un ejemplo de naciones que se están preparando y adaptando, en el sector de salud principalmente, pero hay otros países de Centroamérica especialmente que no tienen financiamiento ni políticas para hacer frente a este fenómeno, lo que los hace más vulnerables», señaló Palmeiro-Silva.

 

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