Fraude en Venezuela: la junta electoral del dictador Maduro le adjudicó el triunfo con el 51%
Los que ya las tenían comenzaron a publicarlas en sus redes sociales, con votaciones muy favorables a la oposición. Incluso en bastiones chavistas como el barrio 23 de enero, territorio de los colectivos paramilitares a donde acudía a votar Hugo Chávez, ganó Edmundo González Urrutia a Nicolás Maduro. Fuentes de la oposición confirmaron a La Nación que con el 20% de las actas conseguidas, la paliza era notoria: 70% a 30% para su candidatura.
Pero una vez más, el chavismo construyó a sangre y fuego su propia realidad, empeñada en desdeñar la voluntad del pueblo. Incluso antes de que las autoridades electorales lo anunciaran, distintos voceros chavistas aseguraron sin sonrojarse que Maduro tenía confirmado su tercer mandato. “Inmediatamente después que sea emitido el boletín los esperamos donde ustedes saben [el Balcón del Pueblo en el Palacio de Miraflores) para encontrarse con quienes ustedes conocen”, afirmó con su habitual sorna Jorge Rodríguez, el hombre fuerte de Maduro.
A esa misma hora, cuando ya Diosdado Cabello, número dos de la revolución, arengaba a los presentes (“Hoy gana Chávez, esperaremos los resultados del Consejo Nacional Electoral (CNE), pero venceremos”), María Corina Machado se dirigía al ejército de “héroes anónimos” desplegados en los centros electorales: “Venezolanos, esto es hasta el final. Eso significa quedarnos todos en los centros de votación hasta contar los votos y obtener las actas. Haremos prevalecer la verdad y respetar la soberanía popular”.
Para la Venezuela profunda, los estados (regiones) que empujaron la “caravana de la libertad” liderada por María Corina Machado, hasta los barrios más populares de Caracas, se trataba del ahora o nunca y así lo hicieron saber durante todo el día. “Mi barrio cambió”, aseguró Kelly H., de 21 años, a LA NACIÓN en el principal colegio electoral de El Valle, el barrio que acogió a Nicolás Maduro en su infancia, donde casi siempre se votó al chavismo. Hasta ayer.
Ninguna de estas encuestas se hizo pública en Venezuela, no así la de Hinterlaces pese a estar prohibido por la legislación. Esta empresa, propiedad de un asesor de Maduro, dio por ganador a su jefe sin ninguna credibilidad, pero agitó el avispero antes de tiempo.
El cierre de centros con votantes opositores a las puertas, el bloqueo contra los testigos y la negativa a entregar las actas con los resultados fueron la cereza tras una jornada de manual para la ingeniería electoral fraudulenta que el chavismo ha perfeccionado durante 25 años, desde los retrasos en zonas opositoras a los abusos de los militares del Plan República hasta la famosa Operación Remate de todas las elecciones.

